La desregulación de las compañías de telecomunicación por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC – por sus siglas en inglés) llegó al colmo en junio del 2003, cuando la FCC, en un voto de 3 a 2, emitió una nueva serie de reglas que esencialmente hubieran eliminado lo poco que queda de regulaciones que limitan la concentración de las compañías de comunicaciones en los Estados Unidos. Las reglas hubieran permitido a una sola compañía ser dueña del periódico local, ocho estaciones de radio, tres estaciones de televisión, y la estación local del sistema de cable en un solo mercado mediático. Lo que está en juego es una programación de televisión realmente diversa y la cobertura local de noticias.
Se unen varios grupos de consumidores
Varios grupos de consumidores retaron las reglas en una Corte federal y organizaron una exitosa campaña en la que varios millones de consumidores escribieron a la FCC oponiéndose a sus reglas de propietarios. Una coalición de grupos de consumidores y de interés público presentó una demanda legal, que eventualmente llevó a nulificar el grueso del fallo de la FCC. La Corte regresó la propuesta de las reglas a la FCC, donde todavía están pendientes.
El tope a la propiedad de los medios de comunicación
Una provisión que fue encarada por separado del reto en la Corte tenía que ver con el número de estaciones de televisión que una compañía podía poseer a nivel nacional. La FCC trató de desregular el límite, pero el Congreso intervino.
Antes del fallo de la FCC en junio del 2003, las compañías de televisión estaban limitadas a controlar 35 por ciento de la audiencia televisiva nacional. La orden de la FCC habría subido ese límite a 45 por ciento, permitiendo que las grandes cadenas de televisión (CBS, NBC, ABC y FOX) se dieran vuelo adquiriendo estaciones locales de televisión alrededor del país. Esto hubiera reducido la oportunidad de los televidentes de recibir información diversa y noticias independientes.
Los conglomerados que son dueños de estas cadenas ya dominan la audiencia televisiva, y controlan hasta dos terceras partes de las horas de mayor audiencia. Estos conglomerados también controlan la producción que sacan al aire en sus cadenas de televisión.
La orden de la FCC habría hecho esta situación aún peor, permitiendo más concentración de monopolios y el control sobre la programación. Al escoger de forma arbitraria incrementar en un 10 por ciento el número de estaciones locales afiliadas que los conglomerados podrían tener, la FCC habría reducido el sabor local, la diversidad y la competencia en casi todos los mercados mediáticos del país.
El Congreso puso el alto y revocó los cambios a las reglas de propiedad de las televisoras. Después de primero votar por poner un tope a la propiedad de 35 por ciento, tanto la Casa de Representantes como el Senado subió el tope agregado a 39 por ciento poniendo una cláusula adicional a una ley de financiamiento masivo. El tope máximo de 39 por ciento permitió que Viacom/CBS y News Corp/Fox pudieran mantener todas sus estaciones.
Interés financiero y reglas de distribución
La FCC también tenía normas para proteger a los productores independientes en las televisoras (por ejemplo, la compañía que crea el programa que vemos en una estación de televisión) a través de su reglamento de distribución e interés financiero, llamado fin-syn por sus siglas en inglés (financial-interest and syndication rules). Estas reglas fueron revocados por los tribunales a mediados de los noventas. Defensores como el Centro para voces creativas en comunicación Center for Creative Voices in Media argumentan que la diversidad se ve amenazada cuando los monopolies mediáticos son dueos de la televisora y de casi toda la programación que sale al aire.
Descubra quienes son los dueños de los medios de comunicación que lo sirven
El Centro para la Integridad Pública Media Tracker puede ayudarle a saber quién es propietario de las comunicaciones – incluyendo las estaciones de televisión – donde usted vive. La revista The Columbia Journalism Review también tiene una explicación completa de quién es dueño de qué Who Owns What en los medios de comunicación.